lunes, 7 de julio de 2014
«Mors aequo pulsat pede»
domingo, 6 de abril de 2014
«La primera vez que lo dijo tenía conciencia de que no era enteramente cierto, pero antes de irse a la cama ya lo creía» («El regreso del peregrino», de C. S. Lewis)
martes, 1 de abril de 2014
«-Es mejor que mientas, muchacho, es mejor. Es más fácil para todos» («El regreso del peregrino», de C. S. Lewis)
miércoles, 26 de marzo de 2014
«Il y a toujours un moment aussi ridicule qu'agréable où je crois à l'impossible»
Cada mañana cuando me levanto, voy corriendo al comedor, abro las cortinas, subo las persianas y me asomo a la ventana con una enorme sonrisa en los labios. A veces me corta el frío viento la cara, a veces el calor hace arder mi rostro, a veces la lluvia me deja toda empapada; pero nunca, de verdad que nunca, se borra mi sonrisa.
¿Que por qué lo hago? Pues porque nada más despertar estoy llena de esperanza; creo firmemente que te veré allá abajo, enfrente de mi portal y mirando hacia arriba, con un ramo de flores de papel pintado en tu mano izquierda, un abrazo reservado exclusivamente para mí en tu mano derecha y un beso preparado ya para saltar de tus labios a los míos.
jueves, 20 de marzo de 2014
«Elemental, mi querido Watson» (Sherlock Holmes)
jueves, 6 de marzo de 2014
«El miedo lleva a la ira; la ira lleva al odio; el odio lleva al sufrimiento; y el sufrimiento lleva al lado oscuro» (Star Wars)
jueves, 27 de febrero de 2014
«Francamente, querida, eso no me importa» (Gone with the Wind)
miércoles, 26 de febrero de 2014
«Premièrement, ne touche pas à tes aiguilles. Deuxièmement, maîtrise ta colère. Troisièmement, ne te laisse jamais, au grand jamais, tomber amoreux. Car alors pour toujours à l'horloge de ton cœur la grande aiguille des heures transpercera ta peau, tes os imploseront, et la mécanique du cœur sera brisée de noveau»
A veces todo es más sencillo si te dedicas a mirar, pero no a tocar; si te dedicas a sentarte en un banco y a observar cómo transcurre el tiempo, cómo pasan paulatinamente los segundos, los minutos, las horas..., cómo pasan los días y cómo caen las noches. Todo es más sencillo si te abstienes de participar en algo en lo que sabes que fallarás, en algo que sabes que acabarás estropeando de manera catastrófica, algo que terminarás rompiendo tanto que ya no se podrá arreglar... Aunque también es más aburrido.
A veces es mejor evitar la ira, los enfados tontos, las rabietas que no conducen a nada más que a otros enfados aún más tontos... Pero terminas creciendo siendo demasiado débil; terminas creciendo sin saber actuar en dichas situaciones, situaciones que algún día llegarán sin poder evitarlo, situaciones que te acabarán rodeando sí o sí; terminas creciendo siendo todavía demasiado pequeño para caminar solo por el mundo...
A veces todo es más fácil sin amor; sin afecto hacia los demás, sin cariño hacia lo que te rodea; sin haber sentido ese dulce calor que desprenden ciertas personas cuando te abrazan, cuando te acarician, cuando te besan, cuando te aman... tan solo para no sufrir cuando terminan de trasmitirte ese calor, para no sentir cómo se te hace añicos el corazón, cómo se te parte el alma; para no sufrir y, por consiguiente, para no saber, no conocer, no crecer...
jueves, 20 de febrero de 2014
«Yo no fui la única que se equivocó, fui la única que acertó» (Homeland)
Hay una pequeña diferencia entre estar y no estar, entre ir y volver hacia atrás, entre odiar y querer, entre serlo todo y no ser absolutamente nada, entre errar y acertar.
Uno puede estar en cualquier situación, por muy opuestas que parezcan, pero nunca a la vez; uno puede estar ahí contigo, a tu lado, apoyándote en todo lo que haces, dándote su calor, su valor, amándote... y de repente haber marchado lejos sin decir una palabra.
Puedes odiar con todas tus fuerzas y de manera irracional a una persona en concreto solo porque un día te miró de arriba a abajo. Seguramente lo hizo sin pensar. Probablemente ni siquiera te estaba mirando, tan solo tenía la mente en blanco y no veía nada. Pero tú te lo tomaste muy mal, te lo tomaste muy a pecho, y empezaste a fijarte en esa "tipaja creída que va de superior por la vida mirando por encima del hombro". Ni siquiera la conoces en persona, únicamente sabes su nombre porque te ha dado por indagar un poco, porque has querido averiguar algo acerca de su vida para poder meterte más con ella. Ella ni siquiera sabe cómo te llamas; no le interesas lo más mínimo y no te ha vuelto a mirar.
Un día descubres que tenéis un amigo en común, un amigo que se lleva muy bien con las dos y que la saluda cuando va contigo, al igual que te saluda a ti cuando va con "esa". Y ves que ella te mira más, y a ti te da mucha rabia y la odias (si cabe) más aún, ¡mucho más aún!
Otro día, en una fecha señalada en el calendario, tu amigo decide quedar con las dos, y es ahí cuando la conoces realmente. Al principio no quieres, pero terminas hablando con ella. Os lo pasáis genial juntas; no es la persona que esperabas que fuera, es "supermaja y divertida y nada creída". Ese fuerte odio irracional se convierte en un cariño también irracional.
Parece que te equivocaste, pero luego tomaste, sin pensártelo dos veces, el atajo que te condujo al camino correcto.
miércoles, 19 de febrero de 2014
«Lines on the Antiquity of Microbes» o «Fleas»
jueves, 13 de febrero de 2014
«Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante» (The Help)
miércoles, 12 de febrero de 2014
Breve poema de Alejandra Pizarnik
jueves, 6 de febrero de 2014
«Estás esperando un tren, un tren que te llevará muy lejos. Tú sabes dónde quieres que este tren te lleve, pero no sabes dónde te llevará. Pero no importa, porque estaremos juntos» (Inception)
En muchas ocasiones da igual adónde vayas, da igual qué hagas, siempre y cuando estés con esa persona que tanto te importa. No es necesario ir muy lejos, o hacer deportes de riesgo para que te suba la adrenalina, o hacer cosas superinteresantes y muy poco comunes que después puedas contar a todo el mundo de manera efusiva para que te envidie.
A mí me gusta andar, pasear por el parque, caminar horas y horas sin rumbo alguno y, de repente y sin meditarlo dos veces, subir a un autobús cualquiera y bajar a los veinte minutos de recorrido. Y luego de esto me gusta seguir andando, perderme, evadirme de todo, evadirme del mundo.
También me gusta hacer nada, quedarme quieta sentada en un banco con la mirada fija en el lejano horizonte; observar cómo los niños juegan y se ríen al salir del cole; ver lo rápidas que van algunas personas, con el ceño fruncido y los puños apretados; toparme con algún joven despitstado que va escuchando música a todo volumen...
Pero lo que más me apasiona es perderme en esos sensuales y carnosos labios que tanto me atraen; no hablo ya de besarlos, sino de observarlos, mirarlos con detenimiento mientras me los imagino rozando dulcemente mi cuello. Y después me gusta alzar suavemente la mirada y ver que esos increíbles ojos castaños estan mirándome sin parpadear, advertir en ellos ese pequeño destello que revela que él está pensando lo mismo que yo. Me encanta lanzarle espontáneamente una sonrisa y saber que me la devuelve. Adoro pasar horas y horas a su lado, sentados, sin hacer nada, abrazándonos, amándonos...
miércoles, 5 de febrero de 2014
«El dinosaurio», de Augusto Monterroso
Cuando despertó el dinosaurio todavía estaba allí.
¿Alguna vez te has quedado en blanco? Es extraño cómo, en algún momento dado, de repente no recuerdas qué ibas a hacer, adónde te dirigías o por qué estás en el baño con la cesta de la fruta en la mano. Pero más extraño es no recordar algo que acaba de ocurrir, algo que acabas de decir. Es muy extraño ver que, aun creyendo que se iría de madrugada, el dinosaurio aún te espera, aún quiere algo de ti; y tú no sabes qué darle porque no conoces el contexto, pero aun así sabes que es factible porque lo estás viendo, sigue ahí.


