Tengo una ortografía impecable y una dramática muy refinada.
lunes, 6 de abril de 2015
domingo, 5 de abril de 2015
Un cuento escrito a lápiz en una hoja cuadriculada
La observaba a una prudente distancia, lo suficientemente lejos para que no lo pillara y lo suficientemente cerca para olerla bien.
Se hallaba distraída en sus cosas, meciendo suavemente su cuerpo al son del compás, bailando la dulce melodía que escuchaba mientras aseaba un poco su escritorio.
Se relamía suavemente los labios y permanecía inmóvil para aspirar más profundamente el acaramelado aroma de su interior y el salado líquido que derramaba su piel al moverse demasiado.
No sospechaba que había una sombra detrás, admirando su laboriosa acción. Se encontraba sumida en su mundo y no veía más allá de las invisibles barreras que su mente había creado.
Sigiloso, anduvo unos pequeños pasos hacia ella, degustando de forma imaginaria su sabor. Era tan sabrosa...
Le pareció escuchar unos pasos. Se giró bruscamente y asustó a su gato. Aquel gato negro que la observaba detenidamente y con curiosidad. El silencioso felino terminó acercándosele de forma violenta posándose sobre sus piernas. Le relamió sus suaves pero sudorosos brazos. Ella dejó de ordenar su habitación para acariciar al hambriento gato que maullaba de forma exagerada. Se levantó de la silla y fue a alimentar a su mascota.
La sombra la siguió y, en el descuido que ella tuvo nutriendo a su gato, la envolvió. Cató el tinto de su piel. Crujió entre sus afilados dientes sus duros huesos. Tragó su blanda y delicada carne.
El gato prefirió huir maullando.
Aquel vil ser sólo parecía interesarse por humanos.
sábado, 4 de abril de 2015
viernes, 3 de abril de 2015
jueves, 2 de abril de 2015
miércoles, 1 de abril de 2015
lunes, 30 de marzo de 2015
XXX
Soy la triple equis de esa peli
que te montas todas las noches
y el más diez y ocho en esa esquina
de las escenas en tu coche.
Soy las medias rotas enteras,
las piernas ardientes y abiertas
y ese sostén desabrochado
que cuelga sobre aquella puerta.
Pero también soy lo que el viento
se llevó a la otra orilla del mar;
la que después no osó al estrado
subir a Dios a testificar.
Soy la que naufraga en tus ojos,
la que no se agarra a tu roca
y entonces cae a la deriva
por no sujetarse a tu boca.
La que te quiere para nada
porque no busca plata u oro;
que no eres la equis en el mapa,
que eres el mapa del tesoro.