No salían las palabras
de sus labios sin pintar
y cuando se quiso dar cuenta
ya había dejado de mirar.
Ya no habría respuesta,
ya no habría perdón;
y cuando se quiso dar cuenta
ya había dejado de mirar.
Ya no habría respuesta,
ya no habría perdón;
ahora sólo quedaba un hueco
en su frágil corazón.
Perdió el sentido,
perdió la orientación.
No supo seguir el camino,
perdió la cordura y la razón.
Y entonces, tan sola
y sin saber qué pensar,
siguió adelante, se perdió
y no dejó de llorar.
en su frágil corazón.
Perdió el sentido,
perdió la orientación.
No supo seguir el camino,
perdió la cordura y la razón.
Y entonces, tan sola
y sin saber qué pensar,
siguió adelante, se perdió
y no dejó de llorar.
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